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EpC realiza taller para padres en escuela primaria

Taller con los padres de familia de la Escuela Primaria

En EpC estamos convencidos que es a través del trabajo en equipo como formaremos mejores ciudadanos desde la niñez; es por ello, que nuestros programas además de extenderse a profesores, niñas y niños, también se extiende a los padres de familia en búsqueda de promover una comunidad participativa en cada uno de los contextos escolares. Desde esta perspectiva, el pasado jueves 10 de noviembre de 2016 en la Escuela Primaria “Ana María Gómez Campos” el equipo de EpC trabajó un taller con cerca de 150 padres de familia sobre “El papel de la familia en el desarrollo de las habilidades sociales de niñas y niños”. De primer momento la temática sugerida por la escuela fue la violencia familiar; sin embargo, partimos de trabajar la temática desde el planteamiento de soluciones. Por ello, en el taller se vivenciaron los siguientes momentos:

  1. Presentación y actividad de rompe-hielo.

Se dio un breve panorama sobre la Organización de EpC y los programas que se han implementado en la escuela así como los resultados que se han observado en niñas y niños. Posterior a ello, se pidió a los padres de familia que se pusieran de pie, se saludaran e inclusive se dieran un masaje para reconocer la importancia de las habilidades sociales dentro de nuestra vida.

  1. Sensibilización

Se inició a leer a los padres de familia “Diario de una escapatoria” para que a partir de la historia narrada respondieran por grupos y a nivel general preguntas como: ¿Qué le está pasando a la protagonista de esta historia? ¿De qué manera creen que se note cuando un niño o joven tiene problemas en casa dentro la escuela? ¿Cómo los problemas familiares afectan la vida de las personas en otros aspectos de su vida como la escuela? ¿Qué podrían hacer los padres en conjunto con los docentes al conocer esta historia? A partir de ello, los padres de familia identificaron qué son las habilidades sociales y la trascendencia que tiene su trabajo tanto en la escuela como en la familia.

  1. Desarrollo

Habilidades sociales en la infancia

El niño es un ser social que forma parte de una red de relaciones: interacciones, relaciones, grupos sociales. En nuestra sociedad la mayoría de los niños crece en una familia nuclear, que interactúa a diario con uno o con los dos padres, con los hermanos y de vez en cuando con los primos y amigos. Con el ingreso en el colegio el grupo de iguales o compañeros aumenta así como el rango y variedad de sus interacciones. Toda esta red de relaciones es crucial para el normal e integral desarrollo de los niños.

Algunos estudiosos de la personalidad consideran que uno de los elementos claves en el desarrollo de la personalidad es la experiencia interpersonal temprana con los otros, es decir con la familia.   La persona desarrolla su “yo” basado en las apreciaciones que manifiestan los otros, que con el tiempo viene a a configurarse en el modo de percibir propio. (autopercepción). La conducta humana, según esta concepción, se explica dentro de un contexto de influencias recíprocas:

-La personalidad se manifiesta en situaciones interpersonales.

-Nuestro “yo” se desarrolla a partir de las experiencias interpersonales tempranas: La idea que nos forjamos de nosotros mismos, la forma que tenemos de percibirnos, nuestro “autococepto” se basa en las “valoraciones” que realiza en primer momento nuestra familia de nosotros.

-La motivación de la conducta es conseguir satisfacción, seguridad e intimidad.

De lo anterior se llega a que la familia representa el primer y más importante espacio para el desarrollo social de los niños, desde el mismo instante del nacimiento.

El papel de la familia

Es en el contexto de la familia en el que las capacidades y habilidades prosociales del recién nacido son aprovechadas por los padres para facilitar su integración en el mundo social. Es en el contexto de la familia en el que la mayoría de los niños establecen sus primeros vínculos socio-emocionales que les proporcionan las bases de seguridad que necesitan.

En la familia también los niños cuentan con la presencia cotidiana de modelos para el aprendizaje de cómo manejar día a día las relaciones íntimas y con la llegada de los hermanos, la familia proporciona a los niños las primeras experiencias de os encuentros con otros niños. La familia es el contexto crucial para el desarrollo interpersonal.

Estilos educativos de los padres

La tarea educativa de los padres no es fácil de clasificar. Sin embargo, la existencia de patrones básicos en las prácticas educativas de éstos han permitido visualizar cuatro dimensiones fundamentales y cuatro estilos educativos que pueden llegar a explicar las diferencias entre los niños en su personalidad y socialización.

Entre las dimensiones fundamentales que hay que tomar en cuenta se encuentran:

  1. El grado de control. Los padres con la intención de influir en el comportamiento de sus hijos e inculcarle un estilo de conducta que se atenga a determinadas normas, ejercen un determinado control. Unos padres son muy controladores, otros son más tolerantes y permisivos. Este control se puede ejercer mediante diversas estrategias, por ejemplo: el castigo físico, la amenaza, la privación de objetos o actividades que le gustan a los niños; la retirada de afecto (al mostrar indiferencia, ignorarlo o negarles la palabra) o bien a través de la reflexión acerca del porqué de su acción y hacerle ver las consecuencias de la misma.
  2. Comunicación padres-hijos. Existen padres muy comunicativos, que tienden a emplear el razonamiento para obtener la conformidad de su hijo, suelen explicarle las razones de su comportamiento y suelen pedir la opinión al niño y que expongan sus argumentos. Hay también padres muy poco comunicativos y como cabe intuir, no consultan a sus hijos en asuntos o decisiones.
  3. Exigencias de madurez. Los padres que exigen de sus hijos elevados niveles de madurez, son aquellos que les animan, pero también les presionan, para que manifiestan al máximo sus posibilidades en todos los terrenos y hacen hincapié que sean autónomos y tomen decisiones por sí mismos Hay padres que no exigen de sus hijos un comportamiento maduro acorde con sus competencias y posibilidades, en la creencia que no van a poder realizar la tarea en cuestión.
  4. Afecto en la relación. Los padres afectuosos muestran de un modo explícito y claro su efecto e interés por los hijos y su bienestar físico y emocional. Son padres sensibles a las necesidades de los niños, prestan atención a sus estados emocionales, muestran interés por sus intereses y preocupaciones, y expresan orgullo y alegría por sus logros.

Combinando estas cuatro dimensiones básicas, se pueden distinguir distintos tipos educativos de los padres. Será su estilo dominante el que mejor le describa, el que le represente en la descripción que sigue: autoritario, democrático, permisivo e indiferente:

  • Estilo autoritario: Le caracteriza un alto nivel de control y exigencia de madurez, junto con un bajo grado de comunicación y afecto explícito. Lo predominante de este estilo es la abundancia de normas y la exigencia de una obediencia estricta. Los padres autoritarios otorgan un gran valor a la obediencia de su autoridad. La forma de ejercer el control se centra en una disciplina basada en el castigo. Las consecuencias de este estilo en los hijos suele ser la falta de autonomía personal y creatividad, una escasa competencia social, predominio de un control externo frente al control interno y más baja autoestima. Los hijos de padres autoritarios, si bien suelen ser ordenados, obedientes y poco agresivos, suelen ser niños tímidos, retraídos y pasivos con los compañeros, poco constantes a la hora de perseguir sus metas y poco dispuestos a tomar iniciativas. La falta de comunicación hace que sean niños poco alegres, más bien coléricos, aprensivos, infelices, fácilmente irritables y vulnerables a las tensiones.
  • Estilo democrático: Se puede decir que se caracteriza porque exige pero da afecto. Es decir, los padres se caracterizan porque presentan niveles altos tanto de comunicación, de afecto, de control y de exigencias de madurez. Su comunicación es frecuente y franca. Ejercen el control mediante el establecimiento de normas claras y si es necesario, recurren al castigo, aunque procuran razonarlo. Son afectuosos, refuerzan con frecuencia a sus hijos, en la medida de lo posible evitan castigarlos, teniendo en cuenta sus sentimientos y puntos de vista. Todos los expertos suelen coincidir en que este estilo es el que mejores resultados ofrece. En concreto, se asocia con niños competentes socialmente, responsables, independientes y con una elevada autoestima. Los niños aprenden que los conflictos se resuelven mejor si se adopta el punto de vista del otro en el contexto de una negociación amistosa. Tienden a ser niños interactivos, cariñosos y hábiles en sus relaciones interpersonales.
  • Estilo permisivo: Se caracteriza por un elevado afecto y una elevada comunicación pero los padres con este estilo son incapaces de pedir responsabilidades ni de controlar la conducta de sus hijos y no son exigentes en cuanto a las expectativas de madurez. Son padres con una actitud positiva hacia la conducta de sus hijos y utilizan muy poco el castigo. Evitan recurrir a la autoridad y dan plena autonomía. Los niños tienden a tener problemas para controlar sus impulsos, dificultades a la hora de asumir responsabilidades, inmadurez, con baja autoestima, manifestando conductas agresivas y caprichosas.
  • Estilo indiferente: Se caracteriza por no dar ni exigir. Este estilo recoge a aquellos padres que ni ejercen control, ni se comunican, ni dan afecto ni exigen madurez y responsabilidad a sus hijos. No hay apenas normas que cumplir, ni afecto que compartir, nada que hablar. Las consecuencias de un estilo educativo como éste, suelen ser conductas delictivas en los niños. La infelicidad y el desarraigo son las notas más características de estos niños.

La etapa infantil es un periodo altamente sensible para la adquisición de la mayor parte de los aprendizajes. Por qué somos agresivos y por qué y en qué condiciones tendemos a agredirnos es algo que nos preguntamos y nos hace reflexionar que un papel fundamental recae en las figuras socializadoras principales durante la etapa infantil. Una de ellas: la familia. La familia es uno de los principales escenarios donde se aprende a socializar. La manera en que se relacionen niñas y niños se desencadena en consecuencia a las dinámicas que existen dentro de este núcleo: la manera en que se les trate, la forma en que se les habla, la manera en que se les mantenga apartados de las decisiones que los afecta o bien las formas de solucionar conflictos. Dichas interacciones pueden contribuir -o no- al desarrollo de niñas y niños emocionalmente sanos, autónomos, responsables y con alta autoestima que les permita entablar relaciones de este tipo. Como padres de familia el papel es fundamental y las estrategias que se aborden para la solución de conflictos deben ser reflexionadas y conscientes.

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