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El deporte como agente de cambio de niñas y niños y promotor de los derechos humanos.

“El deporte es el departamento de juguetes de la vida humana.”

Howard Cosell

 

El 6 de abril se celebra el Día Internacional del Deporte para el Desarrollo y la Paz, el cual busca generar conciencia acerca del papel que el deporte puede desempeñar en la promoción de los derechos humanos y el desarrollo económico y social. Por ello en Educación para Compartir compartimos éste artículo, ya que el deporte es esencial en nuestra misión.

El deporte es sin lugar a dudas, una de las mayores satisfacciones en nuestras vidas, nos llena de alegría, desarrolla tanto nuestras habilidades cognitivas como la disciplina y fortalece valores como el trabajo en equipo, el juego limpio, la responsabilidad, tolerancia, empatía y respeto. Debido a los valores positivos sobre los que se funda, el deporte tiene un lugar privilegiado para contribuir a los objetivos de desarrollo y paz de las Naciones Unidas.

La Asamblea General de las Naciones Unidas, decidió el 23 de agosto del 2013 proclamar el 6 de abril como Día Internacional del Deporte para el Desarrollo y la Paz.

«El deporte es también un facilitador importante del desarrollo sostenible. Reconocemos la creciente contribución del deporte al desarrollo y a la paz en cuanto a su promoción de la tolerancia y el respeto y los que aporta al empoderamiento de las mujeres y los jóvenes, tanto a nivel individual como comunitario, así como a la salud, la educación y la inclusión social». (1)

Una de las características principales del deporte es su capacidad para el aprendizaje, al tratarse de una actividad lúdica, donde sus participantes se divierten al mismo tiempo que aprenden y desarrollan el trabajo en equipo. El deporte tiene un carácter vivencial que invita a sus integrantes a vivir experiencias únicas. A través del deporte, niñas y niños pueden reflexionar sobre diversas situaciones, mejorar sus hábitos de vida saludable, acercarse al conocimiento de retos globales, impulsar la práctica de valores cívicos, promover el respeto a la diversidad y a la inclusión, así como promover la participación democrática.

El deporte nos vuelve a todos y todas iguales y nos enseña a respetar a nuestros adversarios por su habilidad, su dedicación y por su esfuerzo. Sin importar religiones, colores de piel u origen de procedencia. En el deporte somos uno en convivencia pacífica.

En cada uno de los deportes niñas y niños pueden interpretar diversos roles, lo cual los hace reflexionar sobre la igualdad de género. De ésta manera podemos observar porteras y/o porteros, entre otros.

Otras de las cualidades que el deporte transmite es la interdependencia, la justicia social y la resolución de conflictos. Las niñas y niños se vuelven más independientes al establecer estrategias de juego y mejorar sus capacidades físicas. Se establece un campo de juego donde todas y todos representan parte esencial en el objetivo de un deporte, en un terreno justo, equitativo y parcial. Al presentarse diversas dificultades o problemáticas, ya sea dentro de la temática del deporte o fuera de él, las niñas y niños reflexionan y actúan en la búsqueda de iniciativas para la resolución de conflictos.

El deporte también ayuda a las comunidades a desarrollarse y superar dificultades. Una comunidad crece a medida de sus integrantes aprendan y se superen. Se pueden llevar a cabo diversas actividades de bajo costo que fomenten la integración, empatía y trabajo en equipo.

El círculo principal, de primer contacto, donde las niñas y niños aprenden las bases de su comportamiento es en la familia, por ello es primordial para los padres y madres fomentar el deporte en sus hogares desde temprana edad. Se pueden llevar a cabo diversas actividades sencillas en familia para hacer deporte juntos, como excursiones donde se desarrollen competencias deportivas, correr al aire libre, ir a nadar a un deportivo, pasear juntos en bicicleta, De esa manera se fomentará la actividad deportiva dentro de un contexto familiar y divertido, para que las niñas y niños no vean el deporte como una imposición, sino como una actividad lúdica y divertida.

El fomentar un estilo de vida activo desde la niñez es una buena forma de prevenir enfermedades crónicas en la edad adulta, como la diabetes, la obesidad, la hipertensión, las enfermedades cardiovasculares, entre otras. Los hábitos desarrollados desde la infancia son muy difíciles olvidar en la edad adulta, por ello la importancia de promoverlos.

Algunos otros consejos para fomentar el tiempo de calidad haciendo deporte en familia son:

  1. Disminuir las horas frente a la televisión o la computadora e intercambiarlas por ejercicio.
  2. Establecer un horario a la semana para practicar el deporte.
  3. Fijar metas a corto y mediano plazo sobre el deporte practicado.
  4. Ser creativo y utilizar el equipo y espacio disponibles. No es necesario estar equipados con la última tecnología en cuanto a equipo deportivo. Se puede practicar deportes que no requieren de algún material, como correr, bailar, caminar, nadar. Otra opción es acudir a los centros comunitarios deportivos cercanos, los cuales ofrecen variadas ofertas de cursos a un precio bajo.
  5. Desarrollar nuevas habilidades. Incentivar a las niñas y niños a conocer nuevos deportes, como tenis o gimnasia, lo cual les ayudará a generar nuevos conocimientos, lo que enriquecerá a la familia completa.
  6. Fomentar en cada deporte los valores de la empatía, la tolerancia, el respeto, la responsabilidad, el trabajo en equipo, el juego limpio y la igualdad de género. Esto es una de las maravillas del deporte,  en él se ven reflejados varios valores, fáciles de transmitir a las niñas y niños a través del poder del juego.
  7. Involucrar a más personas. Incluir a amigos y familia en las actividades deportivas es una excelente alternativa. Además de pasar tiempo juntos en familia, se fomenta la convivencia y el conocer nuevas personas. Pueden organizarse excursiones a la montaña, al campo o a la playa. Una propuesta es llevar las actividades ya desarrolladas con anticipación y una vez llegando organizar los equipos y las reglas del juego.

 

 

En la parte emocional, el deporte tiene varios beneficios en las niñas y niños, como el ser tolerante y empático respecto a los triunfos de otros, el celebrar las victorias de los demás. Enseña el respeto por los otros y por las reglas del juego.

El deporte ayuda también a canalizar los conflictos y/o tensiones, a mejorar el estado de ánimo colectivo y a premiar el valor del esfuerzo.

En Educación para Compartir, uno de nuestros principales programas es Deportes para Compartir -con el cual hemos logrado muchas satisfacciones e impacto-. A través de DpC, niñas y niños se hacen conscientes sobre los grandes retos globales por medio de los Objetivos de Desarrollo Sostenibles y los valores. Se les lleva a una reflexión a través de actividades físicas y juegos que estimulan el desarrollo de valores y actitudes positivas para favorecer el aprendizaje.

Te invitamos a compartir la herramienta poderosa del poder del juego, unida al deporte para formar mejores ciudadanos desde la niñez, desde tu familia y comunidad. El abanico de experiencias y opciones para ello es enorme. Descúbrelo con tus hijas e hijos y diviértete jugando, aprendiendo y reflexionando.

Notas:

(1)  Declaración de la Agenda 2030 para un desarrollo sostenible.

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